Septimebre: niños y fines de semana en Cal Calot

En septiembre vuelven las rutinas. El colegio y los fines de semana en Cal Calot.

 

Rutinas

 Salimos de la juerga intensa del verano. Los helados ya nos han abandonado, el bañador empieza a invernar escondido en una cajón y las largas tardes soleadas se van acortando. Esto sólo quiere decir una cosa; llega septiembre. Y con mucha pereza, empiezan a llegar de nuevo las rutinas que se prolongan durante meses. Rutina es una palabra que da pánico, pero con ella también llegan cosa muy buenas.

Una de estas cosas, es el colegio. Los peques no quieren oír hablar de ello, pero en el fondo, les encanta ir; reencontrarse con los amigos, los ratos de confidencias, los juegos, el olor de los libros nuevos…y los padres, todos, saltamos de alegría, porque los niños son preciosos, pero agotan.

 

Primeras lluvias de septiembre

Con la llegada de septiembre, también llegan otras cosas bonitas; moras, setas, algunos chubascos, nos volvemos a poner aquel jersey manga larga que al final de primavera ya odiábamos pero que ahora lo volvemos a abrazar con ganas. Y la mejor de las rutinas, son, sin duda, los fines de semana, especialmente cuando se viven en Cal Calot.

 

“llegan otras cosas bonitas”….”los fines de semana, especialmente cuando se viven en Cal Calot”

 

 

 

Ser niño en Cal Calot

Venir a Cal Calot a pasar el fin de semana es una muy buena opción para conseguir que tu cuerpo y mente recarguen las energías para afrontar una nueva semana, y hacerlo en familia, es perfecto para todos. También para los peques. Porque ellos también necesitan el alma calmada para afrontar los retos de la próxima semana. Vivir en medio de la naturaleza les ayuda a abandonar el estrés contagioso de la ciudad y los horarios estrictos. Les permite escapar del aire contaminado de las grandes poblaciones, y respirar la brisa sana y fresca de la montaña. Venir a Cal Calot es sinónimo de libertad para ellos. Sabes que no puedes quitarles los ojos de encima, y hay que poner límites, pero se merecen la libertad de correr por el bosque, saltar rocas, trepar árboles…deben sentirse libres y recibir los instintos, sonidos y olores más primarios para ver el despertar de su mente.

 

“deben sentirse libres”…”para ver el despertar de su mente”

 

 

Actividades en la naturaleza

La naturaleza y el bosque, son un gran aliado para distraer a los niños y aunque a veces no nos damos cuenta de ello, es una de las mejores escuelas. Las aventuras más básicas siempre están; recoger flores, buscar setas, salir de excursión…pero con un poco de imaginación les puedes tener distraídos un buen rato sin el ruido de la ciudad, poniendo atención en el momento y descubriendo que no todas las flores son iguales, que algunas de ellas tienen formas realmente extrañas o oír la melodía dócil y relajante de sus pasos al pasar entre la hojarasca seca.

 

Pequeño mandala

 

Vivir así, es una de las mejores experiencias que les puedes ofrecer a tus hijos, aunque sea sólo durante un fin de semana. Les ayuda a desarrollar la creatividad y destreza. Se les despiertan las ganas de descubrir y convertir una tarde de juego, en una gran aventura. Una manera dinámica y divertida de aprender; sumar y restar bellotas, hacer mandalas con hojas de mil colores, pintar piedras _ sólo piedras, por favor, no quisiera encontrarme las paredes cubiertas de  pintura – , buscar plumas perdidas y hacer coronas, oír los picotazos de los pájaros en la corteza de los árboles, o simplemente, aprender a caminar en un terreno lleno de obstáculos, totalmente distinto a la dureza del asfalto, trabajando la agilidad, el equilibrio y la coordinación física.

 

La mejor terapia

Son tantos los estímulos que ofrece la naturaleza, es una gran terapia emocional. A veces basta con observar para hacer que se sientan sorprendidos con los caprichos de la naturaleza. Porque no es los mismo ver a llover en la ciudad, que dejarte empapar por la lluvia y llenarte del olor a tierra mojada. Porque no suenan igual las salpicaduras de un coche atravesando un charco, que el repique constante del goteo de la lluvia en el tejado. No se observa igual una tormenta entre las calles abarrotadas de una ciudad, que una tormenta en la soledad de la montaña.

 

Si eres madre o padre, abuelo o abuela….si vienes a Cal Calot con los niños, no dejes que se lo pierdan.

 

Y si crees que el abanico de propuestas se queda corto, observad como pastan nuestras vacas Brunas o venid a visitar nuestra granja de ovejas. No hay nada mejor que coger un corderito en brazos!

 

Frutos silvestres

 

El turismo rural, en familia, mejor en Cal Calot.